LirioAustral

Friday, October 12, 2007

Tú y la cultura contemporánea Parte I


Lo quieras o no, tú eres hijo de tu tiempo: desde niño has recibido en tu familia valores y antivalores; la sociedad te ha ido traspasando cada día su forma de ser por actitudes, por palabras, por prensa, por radio, cine, televisión. Los mismos valores o antivalores que tú has ido recibiendo, te los repetirán a cada momento, sin crítica alguna, en conversaciones, clases, diversos libros y comportamientos.

Cada época y cada nación tiene su propia cultura, palabra que encierra los más diversos significados, pero que, para los efectos de este escrito, vamos a entender como el conjunto de valores o antivalores que hemos asimilidado y que determinan nuestro comportamiento ante el mundo que nos rodea, su curso, sus personas, sus acciones.


Estos valores no coinciden del todo con lo que entendemos por principios como formas abstractas de nuestra mente, sino hechos carne en nuestra voluntad y que determinan la forma de reaccionar, de ver el mundo, de juzgar. Contienen elementos intelectuales, pero también volitivos, una fuerza que arranca, a la vez de nuestra inteligencia, de nuestra voluntad y aun de nuestra sensibilidad, y que termina convirtiéndose en hábito.


Implican una forma determinada de mirar el mundo; es nuestra cosmovisión y es un estímulo interior que nos empuja en una dirección determinada, en forma, la más de las veces, inconsciente.


Consciente o no, tú vas siendo llevado suavemente por las aguas de este gigantesco río que es la vida y, junto a ti se deslizan instituciones, muebles, casas, intendentes, empresas, remolcadores. Todo fluye, todo pasa. Tendrás, entonces, el anhelo de nadar hacia la orilla, asirte de algún árbol e interpelarte: ¿Hacia dónde voy?, ¿soy llevado?, ¿Cuál debe ser mi meta?, ¿estoy siendo bien conducido?

"El cristiano... es diferente"
Mons. José Manuel Santos Ascarza. Ediciones Paulinas 1989

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3 Comments:

At 12:34 AM, Blogger Marta Salazar said...

muy bueno tu artículo, mil gracias!!!

 
At 5:37 AM, Blogger (sin número) said...

El árbol seguramente te dirá que estás perdido, que no sabes adonde vas, que sólo sigues la corriente del río; y te recordará también que tu destino no está allí, tu destino está nadando a contracorriente para llegar al principio de todo: a Dios, a la felicidad. Me recuerda una frase que me gusta mucho: 100 millones de moscas no pueden estar equivocadas >> la mierda está buena... :) pero no, que la gente tire por un camino, no significa que ese camino sea el nuestro
¡Saludos!

 
At 8:42 AM, Blogger Marta Salazar said...

hola Lilian!

te escogí blog del día, hoy, en aesyd!

un abrazo fuerte!

 

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